De repente a medianoche
apago algo, no enciendo nada, escucho
una monotonía que finjo no entender,
otra detrás, segundo plano del oído
en distracción, sordera.
De repente me digo
son los grillos, es el tren
y me doy cuenta, fascinada,
que no sé desde cuándo
había olvidado su belleza.
Paula Irupé Salmoiraghi
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