Mostrando entradas con la etiqueta Definitorias. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Definitorias. Mostrar todas las entradas

jueves, 6 de abril de 2017

El poema decisivo

Con un vaso de licor
y un pucho en la mano,
a las dos de la mañana en mi cocina,
mientras caliento los fideos
que mi hijo menor preparó
a mediodía,
he decidido
que necesito volver a enamorarme.

Pienso en el amor y dos cosas
me vienen a la cabeza:
una es buena y la otra es mala:
pienso en Gustavo y en escribir.

Lo segundo es la buena.
Tengo que corregir lo primero.

miércoles, 13 de enero de 2010

Ufa con el equi

UFA CON EL EQUI LIBRIO


Si hay que
buscar el podrido equilibrio
si hay que
ser equilibrada
equitativa
equilátera
equinoderma
equinocia
equiparable a un equipo
de equívocos ecuánimes encapsulados
Si hay que
a pesar de todo
hay que:
Prefiero
de todos los malditos equilibrios
el inestable.

Inestable como si
la tabla, angosta, donde piso
se apoyara en rodillos musgosos
o en el agua.
Como si el suelo fuera
de esponja de espuma
o de niebla.
Como si caerse fuera
parte de la danza
una postura más y el golpe
mullido y necesario
para adoptar la nueva
y variable figura.
Como si mi cuerpo fuera
un caramelo redondo
entre dientes convados
y se pudiera
llevarlo y traerlo con la lengua
alegre porque no hay
un
sólo un
lugar donde ponerlo
ni un
sólo un
modo.

sábado, 10 de octubre de 2009

Sirenas

TRAICIÓN


Había nacido sirena. Amaba el poder de su canto y el placer de los naufragios. Sonreía a los moribundos y les daba felicidad en su último minuto.
Alguien le dijo que era mala y otra como ella, pero vieja y amargada, le enseñó a reparar mástiles, a remendar velas y a desinfectar heridas de marineros.

lunes, 28 de septiembre de 2009

A la Poesía

FIDELIDAD I
Durante un tiempo la poesía no corrió por sus manos, no llegó a la palabra, no salpicó los papeles que se extendían a su alrededor.
Se olvidó del oficio de servir a la poesía.
Sólo del oficio.
Olvidó algunas costumbres, algunos ritos, algunos trabajos, algunas formas externas.
Fue durante ese tiempo cuando supo que era poeta.

FIDELIDAD II
Durante meses no contestó las cartas que recibía, ni leyó los poemas que le enviaban los amigos ni terminó el libro que apenas tocaba por las noches.
Cuando un día retomó la birome, la revista, el sobre, el libro, la avidez era enorme y el reencuentro, una fiesta.

FIDELIDAD III
Levantó a su hijo, calentó el guiso, escurrió la rejilla en la pileta.
Sobre el escritorio la estaba esperando Ella.
-Es inútil que te quedes ahí -le dijo. Y con el plumero la desparramó por toda la casa.