La anterior fue la primer entrada en esta bloga. Qué barbaridá.
Poemas he escrito, pero en biblioratos, papeles amarillentos y cuadernos artesanales.
La anterior fue la primer entrada en esta bloga. Qué barbaridá.
Poemas he escrito, pero en biblioratos, papeles amarillentos y cuadernos artesanales.
Es un Libro de Inspecciones de embarcaciones. La primer hoja tiene informe de la embarcación correspondiente llamada Atalaya (nombre que se repite con letra torpe en el lomo de las hojas). Ya lo tenía hace unos años en casa, proveniente de desguace de casa de calle Montevideo. Debía ser de mi viejo pero la letra de las primeras hojas navieras no es de él. Mi mamá usó después unas hojas para apuntes de estudio docente. Sonreía ante su letra y su modo, igual al mío, de anotar medio haceindo cuadros. Pero las arranqué para que docencia 2003 no contamine navegación 1968 y mi nuevo libro de poemas de bruja con dibujos de herboristería y ya voy a juntar hojitas y pétalos de macumba y brujería cuando pare de llover.
Empecé a leer en francés el tomo segundo de la autobiografía de Simone de Beauvoir hace unas semanas. Se llama "La force de l´age" y lo encontré, literalmente, delante de mis ojos (sin firma ni fecha, en el estante de mi pieza detrás del smart).
Apenas empecé, se me apareció Simone en persona hablándome, contándome, compartiendo su vida de mujer de 18 años en 1930 en Europa. Al rato aparecieron sus poemas: perlas o piedras preciosas engarzadas en su narración que Paulita Picapiedras va desbrozando, puliendo, transvasando de una lengua a otra, de un tiempo a otro, de un feminismo a otro, en cuaderno de tapas negras y bordados vasalissero.
Es magia. Es un libro completo pero no sé si lo editaré como poeta o como médium.