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martes, 9 de mayo de 2023

9 de mayo: empieza el año de la poeta

 La anterior fue la primer entrada en esta bloga. Qué barbaridá.

Poemas he escrito, pero en biblioratos, papeles amarillentos y cuadernos artesanales.

jueves, 8 de septiembre de 2022

Tesoros hallados en mi propia casa

 Es un Libro de Inspecciones de embarcaciones. La primer hoja tiene informe de la embarcación correspondiente llamada Atalaya (nombre que se repite con letra torpe en el lomo de las hojas). Ya lo tenía hace unos años en casa, proveniente de desguace de casa de calle Montevideo. Debía ser de mi viejo pero la letra de las primeras hojas navieras no es de él. Mi mamá usó después unas hojas para apuntes de estudio docente. Sonreía ante su letra y su modo, igual al mío, de anotar medio haceindo cuadros. Pero las arranqué para que docencia 2003 no contamine navegación 1968 y mi nuevo libro de poemas de bruja con dibujos de herboristería y ya voy a juntar hojitas y pétalos de macumba y brujería cuando pare de llover.












lunes, 21 de diciembre de 2020

Simone

 Empecé a leer en francés el tomo segundo de la autobiografía de Simone de Beauvoir hace unas semanas. Se llama "La force de l´age" y lo encontré, literalmente, delante de mis ojos (sin firma ni fecha, en el estante de mi pieza detrás del smart).

Apenas empecé, se me apareció Simone en persona hablándome, contándome, compartiendo su vida de mujer de 18 años en 1930 en Europa. Al rato aparecieron sus poemas: perlas o piedras preciosas engarzadas en su narración que Paulita Picapiedras va desbrozando, puliendo, transvasando de una lengua a otra, de un tiempo a otro, de un feminismo a otro, en cuaderno de tapas negras y bordados vasalissero.

Es magia. Es un libro completo pero no sé si lo editaré como poeta o como médium.

sábado, 25 de agosto de 2018

Madrid

MADRID


Quedarás para siempre en mi ecosistema
como la ciudad que me sacó de entre los malvones.
La que me hizo menstruar durante 15 días seguidos
después de creerme menopáusica por ocho meses,
la que me dio pasaporte y valijas rígidas violetas
la que me hizo aprender a comprar divisa extranjera
y bajarme aplicaciones en celu nuevo
y googlear fotos de la Alhambra y la Sagrada familia para
no morir de un bobazo por emoción repentina.

Te quiero, Madrid, sin conocerte
como preñada que mira ecografía 3D
y fantasea con toda una vida en común (si
se me permite la metáfora
poco apropiada
en estos momentos de batalla intrauterina
y extramuros para lograr
cortar los cordones
umbilicales y de los otros)





Paula Irupé Salmoiraghi
Agosto 2018