El otro día en el colectivo
(mi auto no me arranca hace diez días)
tenía un poema en la cabeza.
Sé que era bueno porque pensé:
"Tengo que repetirlo hasta llegar a casa".
Y luego pensé:
"Mejor saco la agenda y lo anoto
a ver si se me va".
Pero llegamos a la parada y no sé qué pasó.
Ahora lo recuerdo como un sueño que no anotaste
apenas despertada.
Ahora escribo éste, al pedo,
para que vuelva aquel.
Paula Yo Salmoiraghi