ELEMENTOS
Me muevo en el aire de mi casa
como si nadara. Braceo
entre el comedor y la cocina.
Pero todo arde
y tengo las uñas
llenas de tierra.
Paula Irupé Salmoiraghi
ELEMENTOS
Me muevo en el aire de mi casa
como si nadara. Braceo
entre el comedor y la cocina.
Pero todo arde
y tengo las uñas
llenas de tierra.
Paula Irupé Salmoiraghi
ISLA
Era una isla tenía los costados
gastados comidos por la corriente.
Era un islote
apenas una piedra
inmóvil entre el agua que corría
que mordía su cintura
que endurecía sus pies
que
la congelaba.
Tenía sal en la boca
y no podía cerrarla.
Era una isla indefensa.
Era una isla
cuadrada.
Estaba dura pero el agua
se llevaba sus pedazos
La limaba
corroía
desgastaba.
La marea por sus piernas
dejaba espuma quemada.
La luna llamaba al agua
y ella tiesa se quedaba.
Jamás comprendió un llamado
jamás levantó la cara
no supo extender los brazos
ni romper la correntada.
Nunca conoció conquista
jamás su arena pisaba
La curiosidad del hombre.
Nadie supo lo que esconde
la triste musgosa selva
que se acurruca en el centro
al fondo
mediterránea
la selva de árboles pobres
miedosos
heridos
torpes
que algún día correrán hacia la playa.
Correrán a reclamarle a la marea
los pedazos que se lleva
que se roba
que abandona
islas
islotes
piedras
flotando
haciendo poemas
entre los golpes del agua.
De Mi tren monoplaza, Ediciones del Dock (2010)
Ahora que todo mundo habla de La Odisea por la peli, me acordé de mi poema sobre "Penélope" y mi viejo odio hacia el pedante de Ulises. Lo estaba comentando en una de las grupas de la BN y resulta que me avivé que no está en toda la red ese poema. Me pongo a buscar mi libro en mis propias no-bibliotecas y no lo encuentro. En drive no había copia. Al final la encontré en viejos correos (autocorreos) de yahoo. Ya lo subí al drive, te lo copié acá abajo y mañana seuiré buscando algún ejemplar en papel. Qué cosa, che.
PENÉLOPE
Triste Penélope que enlaza
el ojo del Cíclope y el beso de Calipso,
la magia de Circe y la voz de las Sirenas.
Pobre Penélope sin Ulises.
Triste Penélope del tapiz eterno:
hilos de tormentas,
agujas de huracán,
la espera entumecida en el tejido,
las hebras que construyen
las balsas de tu viajero.
Pobre Penélope sin Ulises.
Triste Penélope que cree
en la llegada y el final feliz,
en el reencuentro,
en el abrazo, en la armonía.
Pobre Penélope sin Ulises.
Triste Penélope del húmedo tapiz:
Naufraga Ulises en el día
si tu tejido avanza hacia el final.
Y no hay dioses que velen por su vida
es tu hilo hecho soga que lo salva,
cuando de noche,
triste Penélope destejes.
En Mi tren monoplaza, Ediciones Del Dock (2010)
Últimamente se me ocurren
libros de poemas completos.
Como si fueran discos, álbunes
completos, conceptuales, partiendo
de una idea grande, importante
que me parece
enorme y llena de poemitas relacionados
entre sí, encadenados,
encabalgados, uniditos
por una misma tema.
La casa, esta casa, mi casa
se merece un libro completo.
Hace mucho que no escribo
poemas poemas de los líricos,
delos que hablan de amor y dolor,
de tristezas y alegrías sentimentales.
Debe ser que ya no siento nada. No.
Debe ser que ya no estoy enamorada. No.
¿Será que soy frígida, insensible, poco
emotiva?
Ja.
A veces alguna gente
me aburre mucho.
Le veo los trucos para agradar,
me chocan los manejos del ego.
A veces puedo entender
que no se trata de que yo
soy una criticona y una arisca.
A veces.
A mi abuela Celia le pasó algo.
Que nunca sabremos cómo fue.
Que ella nunca contó ni quería
recordar.
Decía que su vida había empezado
cuando se casó. O eso
decía mi mamá que mi abuela decía.
Yo no sé nada. Tenía yo
diez años cuando mi abuela murió.
Así que me lo invento todo.
Todo me lo invento:
la historia, les protagonistas,
los amores, los dolores, las reparaciones,
los peligros, los rencores, los perdones.
Primero fingí que eran cartas,
que había un viaje, una bitácora,
un largo poema que abarcaba una vida,
una novela melodramática,
varios poemas con las líneas
que mejor me sonaban de esa mala
novela realista.
Después vino la hipótesis CF y las memorias
celulares de las cuerpas y los papeles,
de las tintas y las máquinas corporales del tiempo.
Mi novela mutante, mi novela
con protagonista novelista y sin mi nombre.
Después vino otro cuento.
Uno lineal y redondo a la vez,
uno que retomara y explicara
porque nada puedo explicar
ni retomar sin redundar y reverberar.
Y finalmente este poema,
este mismito que ya se termina.
Estos versos
que se autofestejan y saben
que nada concluye porque todo
está siempre siempre empezando y creciendo.
Paula Irupé Salmoiraghi
Hoy-ahora.
No se asusten, no es la primera vez que lo hago. Tenía
Venían organizándose con todo hace como un mes: las chicas. Guada, Belu, Sofi. La invitada estrella suspendió media hora antes, había que recalcular y recalculamos a full, salió hermoso. Mucha gente veinteañera, las conchus, mijita, el hermoso lugar que se muda en mayo así que despidiendo.
Leí última y traté de unir mi poesía de CF con lo que se venía planteando de las funciones políticas de la poesía a raiz de los 50 años del golpe militar. Hablé de imaginar el futuro, de la utopía hecha poema: de El fin de la era farmacopornográfica elegí "Cambio de era", "No hubo exterminio" y "kalanchoé". De Lírica monstruosa elegí tres de las casas para homenajear a la casa que deja la COPE y la casa que habitaremos desde mayo.
Al final hubo mic abierto con poetas desaparecides y conversatorio donde conté cosas que no "debería" pero son las mejores: mis momentos terapéuticos con Cervantes, mis inicios en 3er grado con mi maestra Blanca Rosa, mis modos de armar antologías en las escuelas. Maravilloso.
De la obligación de hacer algo útil.
Del miedo a que mis perros
se vayan a la calle.
Del pánico a que mueran
de sed mis rosales.
(Ahora que se acaba de largar)
De repente una tristeza
me entra por el filtro del cigarrillo.
Para qué mierda fumaré
si lo único que me da es dolor de cabeza.
Y me pongo como loca como loca
a buscar por ahí una alegría.
Encuentro muchas
en racimo, en rebrote, en piar,
en ojos, en patitas, en muros pintados.
Las hago poema para que
no se me alejen.
(Hoy. Recién. Ahora. Caliente. Sin revisar)