sábado, 11 de julio de 2026

El poema del cuento de la novela de mi abuela Celia

 A mi abuela Celia le pasó algo.

Que nunca sabremos cómo fue.

Que ella nunca contó ni quería

recordar.

Decía que su vida había empezado

cuando se casó. O eso

decía mi mamá que mi abuela decía.


Yo no sé nada. Tenía yo

diez años cuando mi abuela murió.

Así que me lo invento todo.

Todo me lo invento:

la historia, les protagonistas,

los amores, los dolores, las reparaciones,

los peligros, los rencores, los perdones.


Primero fingí que eran cartas,

que había un viaje, una bitácora,

un largo poema que abarcaba una vida,

una novela melodramática,

varios poemas con las líneas

que mejor me sonaban de esa mala

novela realista.

Después vino la hipótesis CF y las memorias

celulares de las cuerpas y los papeles,

de las tintas y las máquinas corporales del tiempo.

Mi novela mutante, mi novela

con protagonista novelista y sin mi nombre.

Después vino otro cuento.

Uno lineal y redondo a la vez,

uno que retomara y explicara

porque nada puedo explicar

ni retomar sin redundar y reverberar.


Y finalmente este poema,

este mismito que ya se termina.

Estos versos

que se autofestejan y saben

que nada concluye porque todo

está siempre siempre empezando y creciendo.



Paula Irupé Salmoiraghi

Hoy-ahora.

Reemocionada con este cuento tan CF como autobiográfico


 

Poeta pelada

 No se asusten, no es la primera vez que lo hago. Tenía 

anestesia de la dentista cuando me metí en la barbería y salí feliz.



















Pájaros que rebrotan en julio