viernes, 24 de julio de 2026

Ya que estoy te pongo otro con isla

 ISLA




Era una isla tenía los costados

gastados comidos por la corriente.


Era un islote

apenas una piedra

inmóvil entre el agua que corría

que mordía su cintura 

que endurecía sus pies

que

la congelaba.


Tenía sal en la boca

y no podía cerrarla.


Era una isla indefensa.

Era una isla

cuadrada.


Estaba dura pero el agua 

se llevaba sus pedazos

La limaba

corroía

desgastaba.


La marea por sus piernas

dejaba espuma quemada.

La luna llamaba al agua

y ella tiesa se quedaba.


Jamás comprendió un llamado

jamás levantó la cara

no supo extender los brazos

ni romper la correntada.


Nunca conoció conquista

jamás su arena pisaba

La curiosidad del hombre.

Nadie supo lo que esconde

la triste musgosa selva

que se acurruca en el centro

al fondo

mediterránea

la selva de árboles pobres

miedosos

heridos

torpes

que algún día correrán hacia la playa.


Correrán a reclamarle a la marea

los pedazos que se lleva

que se roba

que abandona

islas

islotes

piedras

flotando

haciendo poemas

entre los golpes del agua.



De Mi tren monoplaza, Ediciones del Dock (2010)


Cómo soy con mi propia escritura

 Ahora que todo mundo habla de La Odisea por la peli, me acordé de mi poema sobre "Penélope" y mi viejo odio hacia el pedante de Ulises. Lo estaba comentando en una de las grupas de la BN y resulta que me avivé que no está en toda la red ese poema. Me pongo a buscar mi libro en mis propias no-bibliotecas y no lo encuentro. En drive no había copia. Al final la encontré en viejos correos (autocorreos) de yahoo. Ya lo subí al drive, te lo copié acá abajo y mañana seuiré buscando algún ejemplar en papel. Qué cosa, che.

Mi propio poema sobre La odisea

  PENÉLOPE



Triste Penélope que enlaza
el ojo del Cíclope y el beso de Calipso,
la magia de Circe y la voz de las Sirenas. 


Pobre Penélope sin Ulises. 


Triste Penélope del tapiz eterno:
hilos de tormentas, 

agujas de huracán,
la espera entumecida en el tejido,
las hebras que construyen
las balsas de tu viajero. 


Pobre Penélope sin Ulises. 


Triste Penélope que cree
en la llegada y el final feliz,
en el reencuentro, 

en el abrazo, en la armonía. 


Pobre Penélope sin Ulises.

 

Triste Penélope del húmedo tapiz:
Naufraga Ulises en el día
si tu tejido avanza hacia el final.
Y no hay dioses que velen por su vida
es tu hilo hecho soga que lo salva,
cuando de noche,
triste Penélope destejes. 




En Mi tren monoplaza, Ediciones Del Dock (2010)




sábado, 18 de julio de 2026

Poemas de la casa

 Últimamente se me ocurren

libros de poemas completos. 

Como si fueran discos, álbunes

completos, conceptuales, partiendo

de una idea grande, importante

que me parece

enorme y llena de poemitas relacionados

entre sí, encadenados,

encabalgados, uniditos

por una misma tema.


La casa, esta casa, mi casa

se merece un libro completo.

Poeta que no poema

 Hace mucho que no escribo

poemas poemas de los líricos,

delos que hablan de amor y dolor,

de tristezas y alegrías sentimentales.

Debe ser que ya no siento nada. No.

Debe ser que ya no estoy enamorada. No.

¿Será que soy frígida, insensible, poco

emotiva?

Ja.


A veces

 A veces alguna gente

me aburre mucho.

Le veo los trucos para agradar,

me chocan los manejos del ego.

A veces puedo entender

que no se trata de que yo

soy una criticona y una arisca.

A veces.

sábado, 11 de julio de 2026

El poema del cuento de la novela de mi abuela Celia

 A mi abuela Celia le pasó algo.

Que nunca sabremos cómo fue.

Que ella nunca contó ni quería

recordar.

Decía que su vida había empezado

cuando se casó. O eso

decía mi mamá que mi abuela decía.


Yo no sé nada. Tenía yo

diez años cuando mi abuela murió.

Así que me lo invento todo.

Todo me lo invento:

la historia, les protagonistas,

los amores, los dolores, las reparaciones,

los peligros, los rencores, los perdones.


Primero fingí que eran cartas,

que había un viaje, una bitácora,

un largo poema que abarcaba una vida,

una novela melodramática,

varios poemas con las líneas

que mejor me sonaban de esa mala

novela realista.

Después vino la hipótesis CF y las memorias

celulares de las cuerpas y los papeles,

de las tintas y las máquinas corporales del tiempo.

Mi novela mutante, mi novela

con protagonista novelista y sin mi nombre.

Después vino otro cuento.

Uno lineal y redondo a la vez,

uno que retomara y explicara

porque nada puedo explicar

ni retomar sin redundar y reverberar.


Y finalmente este poema,

este mismito que ya se termina.

Estos versos

que se autofestejan y saben

que nada concluye porque todo

está siempre siempre empezando y creciendo.



Paula Irupé Salmoiraghi

Hoy-ahora.

Reemocionada con este cuento tan CF como autobiográfico


 

Poeta pelada

 No se asusten, no es la primera vez que lo hago. Tenía 

anestesia de la dentista cuando me metí en la barbería y salí feliz.



















Pájaros que rebrotan en julio