sábado, 11 de julio de 2026
martes, 30 de junio de 2026
jueves, 14 de mayo de 2026
Mi poema "El aire" como epígrafe en un cuento de Laura Ponce
sábado, 28 de marzo de 2026
domingo, 22 de marzo de 2026
Ayer leí
Venían organizándose con todo hace como un mes: las chicas. Guada, Belu, Sofi. La invitada estrella suspendió media hora antes, había que recalcular y recalculamos a full, salió hermoso. Mucha gente veinteañera, las conchus, mijita, el hermoso lugar que se muda en mayo así que despidiendo.
Leí última y traté de unir mi poesía de CF con lo que se venía planteando de las funciones políticas de la poesía a raiz de los 50 años del golpe militar. Hablé de imaginar el futuro, de la utopía hecha poema: de El fin de la era farmacopornográfica elegí "Cambio de era", "No hubo exterminio" y "kalanchoé". De Lírica monstruosa elegí tres de las casas para homenajear a la casa que deja la COPE y la casa que habitaremos desde mayo.
Al final hubo mic abierto con poetas desaparecides y conversatorio donde conté cosas que no "debería" pero son las mejores: mis momentos terapéuticos con Cervantes, mis inicios en 3er grado con mi maestra Blanca Rosa, mis modos de armar antologías en las escuelas. Maravilloso.
viernes, 6 de marzo de 2026
La lluvia me protege
De la obligación de hacer algo útil.
Del miedo a que mis perros
se vayan a la calle.
Del pánico a que mueran
de sed mis rosales.
(Ahora que se acaba de largar)
De repente una tristeza
De repente una tristeza
me entra por el filtro del cigarrillo.
Para qué mierda fumaré
si lo único que me da es dolor de cabeza.
Y me pongo como loca como loca
a buscar por ahí una alegría.
Encuentro muchas
en racimo, en rebrote, en piar,
en ojos, en patitas, en muros pintados.
Las hago poema para que
no se me alejen.
(Hoy. Recién. Ahora. Caliente. Sin revisar)
Generación que genera generacionalmente
Y el orgullo y la alegría de esta comunidad de poetas a la que pertenezco desde 2016 cuando se publicó por Baltasara mi segundo libro: El cajón de las manzanas podridas.
Preselección de Baltasara
Mi Simone poeta fue leída. Fue elegida no sé entre cuantos libros de poesía. Eso me emociona un montón. Aunque no haya llegado a los 10 finalistas, estar entre los 18 preseleccionados me dice que a alguien más le resultó bello y/o interesante este libro que escribí tan extrañamente, tan extrañada de mí misma, todo a mano en dos cuadernos rayados durante un año de lectura en francés de La force de l'âge, el segundo tomo de la autobiografía de Simone de Beauvoir.
Me alegra un montón saber que es un libro que existe como libro, que ya fue tomado como unidad, como objeto. Yo que tanto dudé de mi "derecho" y mi capacidad para tomar la voz y las palabras de la máxima filósofa francesa que conozco y hacer con sus notas de vidas "piedritas" engarzadas por mi mano.
Seguiremos buscando editorial.
jueves, 1 de enero de 2026
Poeta 2026
Hola, hola. Si estás ahí es que sos de les míes: les que huimos de las "redes sociales" autodefinidas redes y autodefinidas sociales pero que ni forman red, ni sociabilizan, ni dan sociedad, ni dan sustento, llenas de agujeros y nudos repetidos, llenas de compras y ventas, de cosas que desaparecen a las 24 hs y son lo más ahora y no existen mañana.
Ser poeta que bloguea es para mí la maravilla. No tan secreta como en papel y cuadernos en cajones, no tan pública como gediendo a les amigues y noamigues en el caralibro patético, no tan decidida a la posteridad como en libro con sello editorial independiente.
Este 2026 quiere ser más novelista que poeta, pero es porque poeta ya no hay discusión de que una lo es. Y novelista todavía hay que hacer fuerza. Pensá en mí, queride bloguer, durante enero que tengo cositas concursando.
sábado, 27 de diciembre de 2025
Estoy escribiendo nuevo libro de poesía de ciencia-ficción
Obsolescencia de las máquinas de cortar el cesped
Paula Irupé Salmoiraghi
Ya no cortamos el pasto.
Pertenecen al museo las máquinas
podadoras: las manuales que giraban como trompos de cuchillas,
las eléctricas con alargues que se enredaban,
las a nafta porque ya no más combustibles fósiles,
las que aullaban
mientras dejaban tras de sí la prolijidad
de los suelos pelados.
Hemos aprendido a valorar la caricia
del yuyo que crece a su aire,
que roza nuestras rodillas, nuestros tobillos, quiźas
hasta los muslos, con suerte
acunadores de pasos y siestas verdes.
Festejamos la zarza y la menta,
la carne gorda que florece, el trébol
de tres o cuatro hojas, las abejeras,
las mariposeras, las campanitas blancas
que se descubren una mañana y al otro día
se han transformado en otra cosa,
las rocío, las lágrimas de San Lucía,
los malvones alocados, las enredaderas
de trompetas violetas que antes
solo dejábamos cubrir los alambrados del tren.
Hay unas hermosas cubresuelo que dan
frutillas rojas y amarillas que comen
los cascarudos, los mamboretás, dejamos
que el agua se encharque y nos destruya
las horribles ruinas de cemento y asfalto,
somos: les rebrotades, les felices verdes.
Ahora sabemos no mutilar ni dirigir.
Lo salvaje es hermoso porque crece
porque sí y donde quiere.
Ya no “tenemos” jardines: la pradera
y el humedal nos dejan habitarles.
Somos mariposa y colibrí,
somos zorzal que busca lombrices
debajo del compost, de la higuerilla,
del palam palam y la mburucuyá, venteveo
que lleva y trae semillas y agua, paloma
que aletea como gallina pero no cacarea.


















































