viernes, 6 de marzo de 2026

La lluvia me protege

 De la obligación de hacer algo útil.

Del miedo a que mis perros 

se vayan a la calle.

Del pánico a que mueran

de sed mis rosales.



(Ahora que se acaba de largar)

De repente una tristeza

 De repente una tristeza

me entra por el filtro del cigarrillo.

Para qué mierda fumaré

si lo único que me da es dolor de cabeza.

Y me pongo como loca como loca

a buscar por ahí una alegría.


Encuentro muchas

en racimo, en rebrote, en piar,

en ojos, en patitas, en muros pintados.

Las hago poema para que

no se me alejen.



(Hoy. Recién. Ahora. Caliente. Sin revisar)

Mis bignonias son poemas en racimos enredados en mis muros














 

Felicitas Amelí es un poema







 

Generación que genera generacionalmente

 Y el orgullo y la alegría de esta comunidad de poetas a la que pertenezco desde 2016 cuando se publicó por Baltasara mi segundo libro: El cajón de las manzanas podridas.







Preselección de Baltasara

 Mi Simone poeta fue leída. Fue elegida no sé entre cuantos libros de poesía. Eso me emociona un montón. Aunque no haya llegado a los 10 finalistas, estar entre los 18 preseleccionados me dice que a alguien más le resultó bello y/o interesante este libro que escribí tan extrañamente, tan extrañada de mí misma, todo a mano en dos cuadernos rayados durante un año de lectura en francés de La force de l'âge, el segundo tomo de la autobiografía de Simone de Beauvoir.

Me alegra un montón saber que es un libro que existe como libro, que ya fue tomado como unidad, como objeto. Yo que tanto dudé de mi "derecho" y mi capacidad para tomar la voz y las palabras de la máxima filósofa francesa que conozco y hacer con sus notas de vidas "piedritas" engarzadas por mi mano.

Seguiremos buscando editorial.